E
ste es un anuncio como para estremecer a cualquiera, algo como para poner a pensar al más alelado.
El Programa Mundial de Alimentos, una agencia de las Naciones Unidas, acaba de informar que 18 000 niños mueren cada dÃa debido a hambre y malnutrición en todo el mundo y 850 millones de personas se van a la cama con los estómagos vacÃos, lo cual es una vergüenza para este planeta de inicios de 2007.
Aunque el porcentaje de personas que pasan hambre y están malnutridos ha decrecido de un quinto a un sexto de la población mundial, el número actual está creciendo en unos 5 millones por año, debido al incremento poblacional.
Las poblaciones más comprometidas están en la India –más de 100 millones–, seguida por China, con alrededor de cuarenta millones. Amboas paÃses según el PMA están haciendo grandes esfuerzos sobre este complejo tema. Otros números del espanto: 100 millones de hambrientos en el resto de Asia, otros 100 en Africa y 30 millones en América Latina.
Cuando uno mira estas cifras y piensa en lo que a estas alturas el progreso humano es capaz de producir para mantener y multiplicar nuestra especie, se da cuenta de la injusta distribución de la riqueza.
Nada más pensar en los más de 1 000 millones de dólares que se invierten en el mundo anualmente en publicidad, o en los otros miles de millones que cruzan los océanos en fusiones y megafusiones corporativas. Cuánto de esto no podrÃa aliviar el hambre del mundo.
JAMP jamp@web2mail.com
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